Flecha ¿Quieres saber que tienen en común la acetilcisteína y diabetes? El gran potencial beneficioso que tiene la NAC en la diabetes se debe a sus múltiples mecanismos antioxidantes, antiinflamatorios y antiapoptóticos.

Flecha Múltiples estudios científicos demostraron la capacidad que tiene este elemento de mejorar, a través de varios mecanismos, la sintomatología asociada a la diabetes mellitus.

La diabetes es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en el mundo, con al menos uno de cada diez adultos sufriendo o con posibilidades de sufrir esta patología en algún punto de su vida.

Las complicaciones relacionadas con la diabetes son muchas; sin embargo, la mayoría pueden ser prevenibles con el correcto tratamiento y la suplementación adecuada.

Es importante recalcar que la gran mayoría de los pacientes con diabetes padecen de al menos una de sus complicaciones. Entre estas destacan la nefropatía, retinopatía, las alteraciones cardiovasculares y los problemas del sistema nervioso central, aunque sin duda nos quedamos cortos.

Recordemos también que el paciente diabético es susceptible a muchas enfermedades debido a que se encuentra inmunosuprimido.

La acetilcisteína (NAC) es un potente antioxidante que puede inhibir y suprimir las reacciones de estrés oxidativo a través de mecanismos directos, acabando con los radicales libres presentes en todo nuestro cuerpo, o indirectos, aumentando los niveles de glutatión o estimulándolo para que actúe con mayor eficacia.

Es probable que la NAC sea un arma importante contra la diabetes, pero no tanto por el control de los niveles de glucosa, sino por la limitación de las complicaciones que acompañan a esta enfermedad.

Es necesario resaltar que hay una gran relación entre las reacciones oxidativas y la progresión de estas complicaciones.

Debido a los altos niveles de glucosa, este azúcar termina convirtiéndose en un elemento lesivo que daña las paredes del endotelio vascular y las células en general, todo gracias a que actúa a través de reacciones de estrés oxidativo, las cuales pueden ser fácilmente prevenibles por la N-acetil-L-cisteína.

Pero tampoco se trata solamente de evitar la progresión de las complicaciones, sino también de mejorar el estado general del paciente hasta alcanzar un punto donde otras alteraciones sean prevenibles.

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Dicho esto, los efectos positivos de los antioxidantes tan potentes como la NAC quedan en evidencia especialmente en los pacientes diabéticos.

Aprendamos un poco más y conozcamos los beneficios que produce este suplemento en los pacientes con trastornos del control de la glucemia.

 La NAC y la glucosa

 Hay un interés especial en los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 cuando se habla de la NAC.

Recordemos que el mecanismo patológico subyacente es diferente al de la diabetes mellitus tipo 1, dado que en este caso hay resistencia a la acción de la insulina en sangre y no una lesión directa sobre las células beta pancreáticas.

La NAC tiene propiedades antiinflamatorias además de antioxidantes, así como antiapoptóticas, disminuyendo la muerte celular programada.

Según estudios actuales, parece que las características de la acetilcisteína permiten que se controlen los procesos inflamatorios que guardan relación con la resistencia a la insulina.

Además, parece que la NAC puede modular algunas señales tanto en las células diana (aquellas donde llegará la insulina) como en las células beta pancreáticas (donde se produce la insulina) (1).

Aunque es necesario explorar más todo este trasfondo de la NAC, sin duda, este antioxidante se plantea como un potente elemento coadyuvante en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2.

 Sistema cardiovascular: reduce el riesgo de trombosis

 El sistema cardiovascular del paciente diabético se encuentra comprometido. El daño causado por las altas concentraciones de glucosa en el endotelio vascular es evidente y trae consigo otras complicaciones subsecuentes como la falta de irrigación y necrosis, así como estados protrombóticos.

La NAC ha demostrado disminuir la activación plaquetaria en los pacientes con diabetes, por lo que disminuye los episodios de trombosis, especialmente a nivel cerebral (donde es más importante).

Parece ser que el mecanismo fisiopatológico de la diabetes en el cerebro involucra el glutatión, una molécula que es totalmente regulada por la NAC (2).

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Incluso, como afirma el estudio en cuestión, parece que es capaz de revertir el daño cerebral y actuar como un agente preventivo sobre posibles lesiones futuras. Además, también parece tener un efecto directo sobre las plaquetas a través de la regulación de los niveles de antioxidantes.

Por otro lado, parece que la NAC también puede tener grandes efectos sobre los procesos isquémicos miocárdicos.

Muchos de los agentes lesivos primordiales en los eventos isquémicos son los radicales libres, que desencadenan el estrés oxidativo. En la diabetes, esta cualidad es mucho más grave, dado que existe mucha glucosa circulando en sangre, lo que, por supuesto, representa una gran cantidad de radicales libres.

Parece ser que en los infartos miocárdicos, los mismos leucocitos (glóbulos blancos) se hiperactivan a causa del estrés oxidativo, siendo la N-acetil-L-cisteína un excelente controlador e inhibidor de este sistema.

Un estudio demostró que, bajo concentraciones séricas ideales de NAC, podría prevenirse y mejorar el estado basal de los pacientes con infarto miocárdico, así como el de aquellos con hipertrofia ventricular (como la mayoría de los pacientes hipertensos) e insuficiencia cardiaca (3).

Mientras más se acumulen las especies reactivas de oxígeno, mayor será la disfunción celular, lo cual sólo aumentará aún más los radicales libres. Mantener regulados todos estos factores puede ser crucial para un paciente diabético, especialmente cuando se habla de su corazón.

 Atacando la diabetes a través del hígado

 En primer lugar, es necesario resaltar que las reservas de glucosa en nuestro organismo se encuentran principalmente en el hígado. Es allí donde se sintetizan y catabolizan para poder regular los niveles de glucosa en sangre.

También es necesario destacar que el hígado es el principal encargado de regular el estrés oxidativo en condiciones normales.

Es importante señalar esto, ya que son los diversos radicales libres, encargados de las reacciones de estrés oxidativo, quienes terminan dañando el endotelio vascular y favoreciendo la aparición de complicaciones en la diabetes.

  La Acetilcisteína en Trastornos Neurodegenerativos

Para mejorar la situación del paciente diabético, se debe disminuir la carga del hígado, ayudándolo a mejorar su capacidad funcional.

Al mejorar el funcionamiento hepático, estamos aumentando su capacidad para eliminar los radicales libres y suprimir las reacciones de estrés oxidativo, limitando el daño que la acumulación de glucosa pudiese tener en el cuerpo.

Es necesario entender que nuestro organismo está conectado y que, en este caso, el hígado es un protagonista que puede tener un rol fundamental en la prevención de complicaciones por diabetes.

Por esta razón, consumir NAC ayudaría a mejorar el control de dicha patología gracias a sus efectos hepatoprotectores y regenerativos capaces de brindar mucha ayuda para lograr el perfecto funcionamiento del hígado.

 Otros efectos

 Algunos estudios demuestran que la NAC puede ser un potente coadyuvante en el tratamiento de pacientes que sufren de comportamientos depresivos en conjunto con la diabetes.

Parece ser que el comportamiento depresivo puede responder al mismo estrés oxidativo producto de la diabetes, además de a las consecuencias de ser tratado como “enfermo” y creerse poco útil o perder el estilo de vida que se acostumbraba llevar (4).

Inclusive, durante el embarazo, la NAC puede ser utilizada como un agente protector capaz de inhibir la aparición de defectos congénitos cardíacos en los bebés de madres diabéticas (5).

Está claro: los estudios anteriormente señalados reflejan claramente los efectos positivos que tiene la N-acetil-L-cisteína en la prevención y tratamiento de la sintomatología relacionada a la diabetes mellitus, especialmente la tipo 2, y a sus complicaciones.

Si a esto se le suma un correcto régimen alimenticio, una rutina de ejercicio físico regular, un estilo de vida calmado, entre otros factores positivos para la salud, el riesgo de que este tipo de condiciones aparezca o evolucione crónicamente se va a ir al mínimo.

¡No te queda de otra, debes incluir a la NAC en tu nutrición diaria!

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