El gran potencial beneficioso que tiene la N-acetilcisteína en los trastornos mentales se debe a sus múltiples mecanismos antioxidantes, antiinflamatorios y neuromoduladores.

Múltiples estudios científicos demostraron la capacidad que tiene este elemento de mejorar, a través de varias vías, la sintomatología asociada a trastornos de la esfera mental.

Durante muchos años se menospreció en gran manera el estado de nuestra mente y el contenido de nuestros pensamientos. Solíamos creer que cualquier persona deprimida o histérica podía curarse sólo con pensar positivo o quizás subestimábamos el verdadero impacto de estas enfermedades.

Hoy en día sabemos la seriedad con la que debemos abordar estas patologías y lo mucho que pueden afectar nuestra calidad de vida.

En la actualidad, los trastornos mentales están causando mucho revuelo, y no es para menos, dado que a medida que avanza la sociedad, tenemos mayor acceso a la información y empezamos a prestarle atención a esos detalles pequeños.

Cuidar de nuestra salud mental, sin duda, es una prioridad en este mundo lleno de estrés y movimiento.

Para esto, y muchas otras cosas más, parece que la N-acetil-L-cisteína (NAC) puede ser nuestro mejor aliado.

La NAC es un potente antioxidante que ha demostrado tener efectos beneficiosos en numerosos sistemas de nuestro organismo. Sin embargo, los mejores efectos se observan cuando se usa sinérgicamente con otros suplementos.

Todo esto se debe a la capacidad que tiene para suprimir el estrés oxidativo, proceso el cual produce peligrosas moléculas que viajan a través de nuestro cuerpo desestabilizando y dañando las células.

La NAC lo hace a través de dos mecanismos: uno directo, donde su propia estructura celular le permite inhibir la producción de radicales libres (principales agentes del estrés oxidativo), y uno indirecto, donde estimula la producción del glutatión, elevando sus concentraciones.

Esto es importante saberlo, ya que la cisteína, presente en la NAC, es el factor más importante para la síntesis del glutatión, el cual puede actuar en las vías nerviosas de nuestro cerebro, tal como si fuera un neurotransmisor.

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Aunque no interviene directamente sobre la excitación de las neuronas, este puede regular la acción de otros neurotransmisores como el glutamato (al cual inhibe) o la dopamina (a la cual aumenta).

Debemos recalcar que gran parte de las patologías mentales se deben a la desestabilización (especialmente el déficit) de los neurotransmisores, moléculas que llevan información de una neurona a otra.

Es aquí donde parece resaltar la función de la NAC sobre el control de la transmisión de información en el cerebro; sin embargo, expliquemos un poco más.

Tabla de Contenido

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 ¿Cómo funciona la N-acetilcisteína en el cerebro?

 

Aunque hay varios mecanismos de acción planteados, los más importantes incluyen la regulación del glutamato y la dopamina cerebral (los neurotransmisores más importantes cuando hablamos de NAC) y la supresión del estrés oxidativo gracias a su fuerte capacidad antioxidante, factores a considerar en las alteraciones que desencadenan trastornos mentales (1, 2).

Como lo mencionamos antes, la alteración en la regulación de los neurotransmisores da paso a desequilibrios mentales.

La NAC ha demostrado mejorar los niveles de glutatión, pero también, y muy importante, ha demostrado poder regular los niveles de dopamina, lo que sería fundamental en algunas enfermedades como el Parkinson (3).

Este antioxidante también puede regular los procesos inflamatorios, reacciones que pueden elevar las concentraciones de ciertos mensajeros que conllevan al establecimiento de la depresión y otros trastornos mentales. La NAC puede disminuir estos mensajeros y regular la cascada inflamatoria para evitar la progresión y aparición de estas enfermedades (4).

Pero insistimos, para poder apreciar estos efectos con mayor magnitud y eficacia, debemos combinar la NAC con otros suplementos, aprovechando así los beneficios resultantes del sinergismo entre estos elementos.

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 Beneficios para la salud mental

 

Hay ciertos trastornos y enfermedades en los cuales la N-acetilcisteína ha demostrado ser un coadyuvante especialmente útil. Mencionemos y hablemos acerca de algunos de ellos:

> Adicción a sustancias

 

Sin duda alguna, este es uno de los problemas más grandes a nivel mundial, entrando en la categoría de “trastornos de la mente”.

Hay muy pocos fármacos que parecen ser realmente efectivos para mejorar esta situación, por lo que la NAC pinta como una gran opción.

A pesar de que mucha de la investigación está dirigida a regular los niveles de dopamina, porque es “la causante”, parece ser que la regulación de los niveles de glutamato es una alternativa mucho más efectiva (5).

Hay muchísimos estudios clínicos disponibles, de los cuales la gran mayoría concuerda en un punto: la NAC es un tratamiento efectivo con evidencia significativa que comprueba sus efectos para abandonar las adicciones.

Las sustancias donde la NAC fue más efectiva fueron la marihuana y la cocaína, disminuyendo, en esta última, el craving, que es esa necesidad y deseo por continuar consumiendo la sustancia (6).

> Esquizofrenia

 

Esta es una enfermedad mental ampliamente estudiada, la cual tiene muchos factores desencadenantes y causales.

En la esquizofrenia, la NAC tiene una función especial, dado que ha demostrado modular las reacciones de neuroinflamación asociadas con los trastornos y la degeneración que se presentan en esta enfermedad, aparte de regular los niveles de glutamato (7, 8).

Además, parece ser que su efecto más importante lo tiene sobre los síntomas negativos, como la depresión, aislamiento, apatía, etc., que sobre los positivos. Esto podría ser significativo para disminuir la tasa de suicidio entre los pacientes con esquizofrenia (9).

> Trastorno obsesivo-compulsivo

 

Sin duda alguna, esta es una de las alteraciones que más puede afectar el estilo de vida del paciente. Las limitaciones debido al desarrollo del TOC pueden ser casi innumerables, por lo que es importante tratarlo a tiempo.

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Se ha relacionado mucho al glutamato como un neurotransmisor importante en la génesis del TOC, ya que parece ser que el exceso de éste podría ser un causante importante (10).

La N-acetilcisteína ha demostrado ser un gran regulador del glutamato, dado que inhibe la sinapsis de este neurotransmisor, queriendo decir que anula su efecto y no permite que estimule otras células neuronales.

Según varios estudios, la NAC podría disminuir significativamente la severidad de los síntomas sin afectar de manera importante al paciente, permitiendo que recobre su estilo de vida y pueda re-introducirse a la sociedad rápidamente (11).

> Estado de ánimo

 

La ciencia también ha demostrado que la NAC puede ser útil en los trastornos del estado de ánimo. Así como en casos anteriores, la alteración en la regulación del glutamato parece ser un punto clave en el desarrollo de esta enfermedad (12).

La NAC ha demostrado disminuir los síntomas de la depresión, así como aumentar la funcionalidad del sujeto en comparación con placebo. Mejorar la calidad de vida de los pacientes con trastornos graves del estado de ánimo parece ser una realidad (13).

Ha quedado claro: los estudios anteriormente señalados reflejan claramente los efectos positivos que tiene la N-acetil-L-cisteína en la prevención y tratamiento de la sintomatología relacionada con varios trastornos mentales.

Si a esto se le suma un correcto régimen alimenticio, una rutina de ejercicio físico regular, un estilo de vida calmado, entre otros factores positivos para la salud, el riesgo de que este tipo de condiciones aparezca o evolucione negativamente se va a ir al mínimo.

¡No te queda de otra, debes incluir a la NAC en tu nutrición diaria!

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