Beneficios de la dieta antiinflamatoria que debes conocer

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beneficios de la dieta antiinflamatoria

La inflamación sostenida es la responsable de muchos procesos patológicos que causan enfermedades crónicas

Con la dieta antiinflamatoria lograremos una reducción de la incidencia de enfermedades crónicas y degenerativas además de lograr un control de peso de manera saludable

La inflamación es uno de los procesos corporales más infames. Siempre escuchamos aspectos negativos, y la sola palabra nos hace pensar en dolor. Sin embargo, la inflamación es parte del sistema corporal que nos mantiene con vida todos los días. Sin procesos inflamatorios, no podríamos defendernos de las bacterias y otros microorganismos que atacan nuestro cuerpo día a día.

Sin embargo, la verdad es que en nuestro mundo moderno es muy difícil defender a la inflamación como un proceso beneficioso cuando existen tantas enfermedades asociadas a ella. La inflamación sostenida en el tiempo puede causar severos problemas, como veremos en este artículo. Es por eso que se ha elaborado una dieta antiinflamatoria capaz de reducir este problema y controlar nuestros niveles de inflamación sistémica.

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    Por qué se necesita una dieta antiinflamatoria

    Si bien es un proceso fisiológico importante para mantener a nuestro cuerpo saludable y libre de bacterias, cuando se sale de las manos, la inflamación puede causar múltiples problemas. 

    Se conocen muchas enfermedades netamente inflamatorias, tales como la colitis ulcerosa, la artritis reumatoide, entre otras. 

    Pero, ¿qué hay de la diabetes o el infarto al miocardio?

    Mientras más se estudia la inflamación, más se hace evidente cómo se relaciona este proceso corporal con distintas enfermedades, en especial las enfermedades crónicas (2). 

    El envejecimiento prematuro, las enfermedades cardiovasculares, e incluso las enfermedades neurodegenerativas están asociadas a la inflamación de una manera u otra (2,3).

    Por ejemplo:

    • En las placas amiloides que se forman en el cerebro de pacientes con Alzheimer se han encontrado moléculas proinflamatorias. Todo parece indicar que estas contribuyen a la formación de placas y la incidencia de varias enfermedades neurodegenerativas (3,4).
    • En los vasos sanguíneos, la inflamación es necesaria para formar y engrosar las placas ateromatosas. Al romperse, estas placas pueden causar coágulos que desencadenarían un infarto al miocardio o un evento cerebrovascular (2).
    • La inflamación crónica también cambia la forma en la que los tejidos reaccionan a la insulina y otras hormonas. Induce y empeora la resistencia a la insulina, con lo que puede propiciar la diabetes y se ha demostrado que se asocia a mayor incidencia de complicaciones en pacientes diabéticos (5).
    • La inflamación cumple un papel fundamental en el desarrollo del cáncer. Las células tumorales literalmente se alimentan de la inflamación, ya que la utilizan a su favor para aumentar el riego sanguíneo y abastecerse de más nutrientes y oxígeno para crecer de forma más acelerada (6).

    Es impresionante la manera en la que un proceso normal de nuestro cuerpo, con el potencial para luchar contra bacterias y enfermedades, termine por causar problemas aún mayores. 

    Lo cierto es que, cuando la inflamación se mantiene en el tiempo, puede hacer daño irreparable al organismo. 

      Qué es la dieta antiinflamatoria: Combate enfermedades con la comida

    Es entonces cuando hablamos de inflamación crónica.

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    La inflamación crónica, causante de las enfermedades descritas arriba, puede iniciar por tres vías distintas (3):

    • Una producción persistente de moléculas inflamatorias como parte del sistema inmune (por una infección crónica o una enfermedad autoinmune)
    • Células fuera del sistema inmune que producen sustancias inflamatorias, y comienzan a hacerlo de manera exagerada (es el caso del adipocito, o célula de grasa, que causa inflamación crónica en los pacientes con obesidad)
    • Agentes ambientales (dieta, fármacos, drogas, estilo de vida) que potencian una respuesta inflamatoria, aunque no exista infección asociada. 

    En vista de la importancia del ambiente como parte de la inflamación crónica, se han identificado y clasificado los alimentos según su potencial antiinflamatorio, y se recomiendan estos alimentos a los pacientes con enfermedades autoinmunes e inflamación crónica (1). 

    Ciertamente, la dieta se ha convertido en un aliado de la medicina para prevenir varios tipos de inflamación.

    Sin embargo, no tenemos que esperar tener artritis reumatoide ni enfermedad inflamatoria intestinal para comenzar una dieta antiinflamatoria. 

    Al contrario, el enfoque que nos ofrece lo puede aprovechar cualquiera de nosotros para prevenir estas enfermedades y aumentar nuestra calidad de vida ahora y en el futuro.

    Los pacientes con enfermedades crónicas se han beneficiado de un enfoque antiinflamatorio para reducir la incidencia de complicaciones, como en el caso de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares (2,5). 

    Por otra parte, muchos adoptan la dieta antiinflamatoria por sus beneficios adicionales en el campo estético: la pérdida de peso y el mantenimiento del peso corporal (7).

    Principales beneficios de la dieta antiinflamatoria

    Sin lugar a dudas, hay que tener una motivación para salir de nuestra zona de confort y modificar de forma drástica nuestros hábitos alimenticios y la proporción de alimentos que consumimos. 

    Por eso, vale la pena enumerar los beneficios que nos reporta la dieta antiinflamatoria y para quién está pensada especialmente:

     Reducción de niveles de glucosa e insulina (5)

    Si se siguen las pautas sobre el tipo de carbohidrato a consumir y una buena proporción, se logrará un buen control de los niveles de glucosa e insulina. Consumir más carbohidratos complejos y fibra de fuentes vegetales resultará en una mayor sensibilidad a la insulina, con lo que disminuye el riesgo de enfermedades metabólicas como la diabetes. 

     Estabilización de lípidos en la sangre (2,7)

    Los ácidos grasos omega 3 y las grasas insaturadas mejoran la relación de lípidos en la sangre, aumentando el colesterol bueno (HDL) y reduciendo el colesterol malo (LDL). A este efecto se une el consumo de vegetales, ricos en fibra, la cual se encarga de atrapar el colesterol que se libera al tracto digestivo en la bilis, de forma que se libera en las heces en vez de volverse a absorber a la sangre.

     Reducción del riesgo cardiovascular (2)

    Como beneficio asociado a la reducción de lípidos, la dieta antiinflamatoria también reduce el riesgo cardiovascular. Además, al reducirse los niveles de inflamación sistémica disminuye la incidencia de ateroesclerosis y el riesgo de sufrir complicaciones, como es el caso del infarto al miocardio.

     Alivio de síntomas en enfermedades inflamatorias (1)

    La dieta antiinflamatoria es ideal para quienes padecen enfermedades inflamatorias, alérgicas, o autoinmunes. En estos casos, la inflamación es la causa principal de los síntomas y consumir alimentos con potencial antiinflamatorio forma parte de la terapéutica y la prevención de las crisis asmáticas y artríticas, así como el control de los síntomas en el caso de enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, entre otras.

      Lista de alimentos para Dieta Antiinflamatoria

     Control de peso (7)

    Es el motivo por el cual muchos deciden iniciar un nuevo régimen dietético, y la dieta antiinflamatoria sirve para tales fines. Para ello tendríamos que ajustar las pautas antiinflamatorias a una dieta de 1000 a 1300 calorías, dependiendo de nuestras medidas antropométricas y nuestras metas. Se ha demostrado que una dieta baja en calorías con buen aporte de proteínas acelera la pérdida de peso, reduce la sensación de hambre, y contribuye al mantenimiento de masa muscular, especialmente si se asocia a actividad física.

    En vista de todos estos beneficios, no cabe duda de que la dieta antiinflamatoria nos ayuda a mantenernos saludables a través de la modulación de un proceso fisiológico que se sale de control muy fácilmente.

    Al controlar la inflamación mediante este tipo de dieta, reduciremos también la incidencia de muchas enfermedades crónicas, e incluso podremos lograr a la larga una mayor longevidad y calidad de vida.

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