La Coenzima Q10: suplemento necesario si tomas estatinas

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coenzima q10 y estatinas

El uso de las estatinas es considerado clínicamente como la opción más eficaz para el tratamiento de la hipercolesterolemia. Sin embargo, hay personas que podrían presentar síntomas asociados a lo que se conoce como miopatía inducida por estatinas.

Existe evidencia científica que demuestra los efectos positivos que tiene la coenzima Q10 en mejorar esta condición médica.

Dos efectos claves de la coenzima q10 para la salud del ser humano son: el mantenimiento de un correcto funcionamiento de la cadena transportadora de electrones dentro de la mitocondria de cada una de nuestras células, en forma de ubiquinona (para producir energía) y la capacidad que tienen de contrarrestar el efecto dañino del estrés oxidativo, en la forma de ubiquinol. 

Comprendido lo anterior,, en este post iremos un poquito más allá y te explicaremos cómo se relaciona el uso de la coenzima Q10 en aquellas personas que toman algún tipo de estatinas en su día a día.

Pues la bibliografía indica que este tipo de medicamentos utilizados para disminuir los niveles de colesterol “malo” LDL y colesterol total podrían desarrollar otra sintomatología indeseable en el paciente que las consume.

Y es por ese motivo que para muchos expertos, la administración de coenzima y estatinas representaría la solución a esta problemática.

Veamos por qué.

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     ¿Qué son las estatinas?

     

    Como se mencionó anteriormente, este tipo de medicamento está indicado para aquellas personas que posean altos niveles de colesterol “malo” LDL o colesterol total, y no puedan reducirse solamente a través de la dieta y el ejercicio físico.

    Esta condición médica es conocida como hipercolesterolemia y es capaz de aumentar seriamente el riesgo de enfermedad cardiovascular.

    Las estatinas se conocen clínicamente como inhibidores de la HMG-CoA (3-hidroxi-3-metil-glutaril-CoA) reductasa, una enzima que promueve la producción de colesterol en el organismo a través de la ruta del mevalonato (ácido mevalónico) (1, 2).

    Estos medicamentos bloquean esta enzima, haciendo que el organismo produzca menos colesterol LDL en un 25 a 50% y que el hígado aumente su captación, reduciendo sus niveles en sangre.

    Este proceso también disminuye los niveles de triglicéridos y aumenta los del colesterol “bueno” HDL (1, 2).

    Además de estas, las estatinas poseen otras propiedades conocidas como efectos pleiotrópicos, los cuales incluyen:

    • Estabilización de la placa ateromatosa.
    • Efectos antiinflamatorios.
    • Efectos antiagregantes.
    • Efectos vasodilatadores.
    • Efectos profibrinolíticos.
    • Efectos antitrombóticos.

    Trabajando en conjunto, estos efectos son capaces de reducir el riesgo cardiovascular, aumentar la sobrevida a largo plazo y disminuir la mortalidad en pacientes con o sin riesgo de enfermedad coronaria.

    Por estas razones, el uso de las estatinas es considerado clínicamente como la opción más eficaz para el tratamiento de la hipercolesterolemia (2).

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     El problema con las estatinas

     

    Las estatinas han sido valoradas por muchas personas como unos medicamentos bastante eficaces en el tratamiento de la hipercolesterolemia, siendo toleradas bien y mejorando la sintomatología asociada.

    Sin embargo, algunas personas pueden presentar ciertos dolores musculares y articulares debido a su consumo, pudiendo ser ocasionados debido a la reducción en la producción de coenzima Q10 en el organismo, elemento vital para la elaboración de energía dentro de las células corporales.

    La aparición de estos efectos adversos ha significado para muchos pacientes la suspensión del tratamiento a base de estatinas, elevando a su vez el riesgo cardiovascular que ya padecían (2).

    Científicos y expertos en el ámbito médico relacionan esta sintomatología a una patología conocida como miopatía inducida por estatinas, la cual se debe principalmente a que la inhibición de la enzima HMG-CoA reductasa en la ruta del mevalonato, que inhibe la formación de colesterol, también inhibe la producción de coenzima Q10 (2).

    Las estatinas son capaces de reducir las concentraciones de este elemento tanto a nivel plasmático como a nivel de reservas en un 25 a 50%, llevando a un síndrome de deficiencia mitocondrial, especialmente en las células de músculo esquelético.

    Aunque las cifras de las personas que desarrollan esta patología son bajas, estas corren el riesgo de no sólo padecer dolencias a nivel muscular, sino también de generar eventos relacionados a la degeneración de las células musculares, llevando a serios episodios de miositis (inflamación de los músculos) y rabdomiólisis (descomposición del tejido muscular) (2).

    Si bien esta sintomatología puede desarrollarse en cualquier persona que consume estatinas, su aparición depende mucho de las características propias del paciente, sus condiciones médicas, el plan de tratamiento que este posea y la susceptibilidad que sus músculos tengan de padecer algún tipo de injuria.

    La miopatía inducida por estatinas suele aparecer posterior a los 6 meses de tratamiento, aunque existen casos de efectos adversos presentados poco tiempo después de iniciado el tratamiento (2).

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     La solución a la miopatía inducida por estatinas recae en la coenzima Q10

     

    Diversos investigadores se han enfocado en estudiar la asociación entre estos dos elementos, dividiendo a los autores en dos grupos:

    • Un grupo establece que la administración conjunta de coenzima y estatinas sea la respuesta a esta problemática. El mismo promueve la inclusión de la suplementación a base de coenzima Q10 para prevenir o contrarrestar los efectos adversos que producen las estatinas en la musculatura esquelética de las personas, habiendo encontrado resultados positivos en los estudios realizados (3, 4, 5).
    • El otro grupo, en cambio, refiere no haber obtenido resultados efectivos mediante la inclusión de la coenzima Q10 en el tratamiento de esta patología. Sin embargo, dentro de este grupo, algunos científicos coinciden en la existencia de ciertos efectos positivos, pero insuficientes, para validar esta suplementación exógena como un tratamiento eficaz para tratar esta problemática, invitando a la comunidad médica a seguir estudiando la asociación entre la coenzima y estatinas en búsqueda de mejores resultados (6, 7, 8).

    Habiendo dicho esto, y dado que la coenzima Q10 promueve un correcto funcionamiento bioenergético a nivel celular y un efecto antioxidante en todos los órganos y sistemas del organismo, muchos expertos sugieren, de todas formas, su inclusión en la nutrición regular del ser humano.

    Insistiendo, además, en la modificación del plan de tratamiento a base de estatinas, buscando siempre que los pacientes tengan un mejor estilo de vida con el pasar del tiempo.

     

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