Flecha El gran potencial beneficioso que tiene el ginseng siberiano para el estrés y los trastornos relacionados a la mente se debe a sus múltiples mecanismos reguladores.

Flecha Diversas investigaciones científicas demostraron la capacidad que tiene esta planta de mejorar significativamente la sintomatología asociada a condiciones psicológicas y neurodegenerativas.

El ginseng siberiano para el estrés, su importancia

El mundo está evolucionando hacia algo más moderno y rápido; nuestro estilo de vida tiene que cambiar constantemente para poder adaptarnos a él. No sólo se trata de correr cada día para llegar temprano al trabajo, sino todas aquellas experiencias que nos saturan emocionalmente: la presión social, la familia, los pendientes, los pagos, el dinero, etc.

Lo bueno es que, en los últimos años, se le ha estado dando más importancia a nuestra salud mental, y a como deberíamos estar cuidandola.

Ejemplo de esto son todas aquellas medidas que se están tomando para disminuir el impacto del estrés, el cual es un factor desencadenante de un gran número de patologías psiquiátricas, pero también de trastornos orgánicos.

Como parte de estas medidas que pueden ayudar a nuestra salud mental está el ginseng siberiano, una planta muy similar al ginseng que tanto conocemos, pero que tiene ciertos secretos dentro de su composición que la hacen un complemento especial para poder potenciar nuestra mente y prevenir una gran cantidad de trastornos.

Aun así, la cualidad más importante quizás sea una: su capacidad como adaptógeno.

 Los trastornos mentales y los adaptógenos.

El término “adaptógeno” fue acuñado hace algunas décadas por un farmacéutico ruso que examinó y estudió a fondo las propiedades del ginseng siberiano y de otros compuestos que tenían algo similar: apuntaban siempre hacia el equilibrio hormonal de nuestro cuerpo.

Pongámonos un poco en contexto.

Desde su aparición en la faz de la Tierra, el ser humano ha poseído un tipo de respuesta que nos ha protegido durante muchísimos años, especialmente contra los depredadores: el estrés o estado de alerta.

Lo que sucedía con los cavernícolas, por ejemplo, es que, apenas percibíamos algún estímulo “peligroso”, nuestra presión arterial aumentaba, las pupilas se dilataban, el corazón se aceleraba y otros cambios ocurrían en nuestro cuerpo, todos con la finalidad de poder huir o responder rápidamente al peligro.

Esto no sólo tenía un impacto a nivel biológico, sino también a nivel mental. Éramos capaces de pensar más rápido y nuestros sentidos se agudizaban. El modo en el que procesábamos la información y cómo cambiaba nuestro estado de ánimo era increíble. Pero había un solo problema: el estímulo continuado.

¿Qué pasaría si esa sensación de peligro nunca desapareciera? Pues, nuestras hormonas empezarían a subir a niveles muy altos, se liberarían factores nocivos y crearíamos sólo problemas.

Esto es más o menos lo que sucede con nosotros cuando estamos bajo demasiada presión o tenemos muchas situaciones que sentimos no poder controlar.

El estrés crónico es un desencadenante claro para muchas enfermedades, pero las más importantes están a nivel mental. Dentro de este selecto grupo destaca la depresión, ansiedad, los trastornos de pánico, entre otros.

Con esto en mente, los adaptógenos son sustancias que tienen una capacidad especial para mantener a línea ese desequilibrio hormonal que se presenta con el estrés, tanto crónico como agudo, sin alterar nuestra fisiología normal.

Es decir, aquellas hormonas que son necesarias para vivir no las alteraría, sin importar lo delicado de su equilibrio. Sólo alteraría aquello que nos hace daño.

Excelente, ¿no?

 Beneficios del Ginseng Siberiano para la mente.

Ahora bien, analicemos cada uno de los mecanismos reales que yacen bajo todo este papel adaptógeno del ginseng siberiano, así como otros beneficios que también presenta sobre nuestra salud mental.

> Hormonas y neurotransmisores.

Se ha comprobado, a través de varios estudios científicos, que el ginseng siberiano puede actuar sobre los neurotransmisores, moléculas especializadas en la comunicación neuronal, así como sobre nuestro sistema hormonal.

Esto le da cierto poder sobre el sistema nervioso, endocrino e incluso el inmune.

Los estudios científicos disponibles han comprobado que el efecto de esta planta durante dos semanas es capaz de incrementar y estimular la producción de dopamina (una hormona encargada de funciones inhibidoras-relajantes) y de controlar los niveles de noradrenalina (crucial en el estrés agudo).

Por otro lado, parece que también ha sido capaz de controlar las concentraciones plasmáticas de corticosterona, un corticoide que aparece en la respuesta crónica al estrés, sobre nuestro sistema endocrino.

Todos son efectos que apuntan hacia un control claro de nuestro sistema hormonal y neuronal, colaborando increíblemente para mantener el estrés en niveles sanos.

> Actividad neuroprotectora.

Por si fuera poco, más allá de estabilizar todo lo que tiene que ver con nuestro desempeño hormonal, parece ser que el ginseng siberiano también puede brindar ciertos compuestos para ayudarnos a mantener nuestro sistema nervioso protegido de cualquier posible agente externo, tanto biológico como psicológico.

Según afirman los estudios científicos, parece que esta planta puede disminuir el impacto de algunas complicaciones tan peligrosas como los infartos cerebrales; incluso podría disminuir hasta en un 36% la progresión de la isquemia en estos casos. Un dato crucial y realmente importante.

Además, y bajo otro mecanismo totalmente diferente, parece que su efecto antioxidante también pudiera colaborar a mitigar ciertos efectos causados por varias enfermedades diferentes. Por ejemplo, mitigar y eliminar los radicales libres (protagonistas del estrés oxidativo), podría disminuir la progresión de complicaciones como la neuropatía diabética.

> Neuro-orgánico.

Por último, pero para nada menos importante, parece que este ginseng también tiene algún efecto protector sobre la neurodegeneración, un factor crucial en el desarrollo de enfermedades crónicas muy prevalentes, como el Parkinson y el Alzheimer.

Según afirman los estudios científicos, los compuestos presentes en este nutracéutico, especialmente los famosos “eleuterósidos”, podrían potenciar nuestra memoria y la capacidad cognitiva, la cual se ve bastante afectada en el Alzheimer.

Hablando de otras enfermedades, como el Parkinson, bien hemos dicho desde el inicio que el ginseng siberiano aumenta la producción de dopamina, la cual resulta estar muy disminuida en esta enfermedad, por lo que ya imaginamos su efecto beneficioso.

Esto pudo demostrarse en un estudio el cual proporcionó datos increíbles que no podemos dejar pasar por alto y que seguro nos ayudarían a prevenir la instauración y progresión de enfermedades tan delicadas como esta (6).

Sin duda, el ginseng siberiano puede ser una excelente opción para mejorar y potenciar nuestro estado mental, especialmente cuando se trate de patologías similares a las antes mencionadas (las cuales, por cierto, son las más frecuentes).

Si a esto se le suma un correcto régimen alimenticio, una rutina de ejercicio físico regular, un estilo de vida calmado, entre otros factores positivos para la salud, el riesgo de que este tipo de condiciones aparezca o evolucione crónicamente se va a ir al mínimo.

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