Hipertensión arterial: qué es, cuáles son sus síntomas y causas

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La hipertensión arterial es un incremento de la presión sanguínea que se produce al aumentar la cantidad de sangre o una reducción en el espacio de las arterias

Varias enfermedades pueden conducir a una hipertensión o también una dieta muy condimentada y poco saludable

Algunos pacientes con hipertensión tienen síntomas alarmantes, pero la mayoría no siente nada en absoluto, pero para evitar consecuencias a largo plazo debemos prestar atención incluso si no tenemos síntomas.

Hoy en día, la hipertensión representa una de las afecciones más comunes, y probablemente se reporten más casos en los próximos años mientras entran en vigencia nuevos puntos de corte para diagnosticarla y tratarla.

En este artículo comprenderás a detalle lo que es la hipertensión arterial, los motivos por los que se hace cada vez más prevalente, las complicaciones que puede acarrear, y lo que podemos hacer para revertir esta alarmante tendencia.

Tabla de Contenido
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     Qué es la hipertensión arterial

     

    La hipertensión arterial es, en pocas palabras, una presión arterial elevada. Pero, ¿a qué se refiere la presión arterial? 

    La mejor comparación es la sensación que tienes al abrir el grifo y ver el flujo de agua. Cuando hay poca presión de agua, cae un hilo de agua débil. Cuando hay mucha presión, al abrir el grifo un poco puede resultar en un chorro incontrolable que incluso salpica con fuerza.

    De igual manera, una presión muy baja puede ser negativa, ya que el flujo de sangre se hace débil e insuficiente. Pero una presión alta también puede ser desastrosa e incontrolable, no porque salpique sangre a todas partes sino porque la presión del flujo de sangre poco a poco va desgastando los órganos de tu cuerpo.

    Si has sido diagnosticado recientemente con tensión arterial alta, no estás solo. Muchas personas escuchan este diagnóstico con horror, y habrá muchos que duden de su veracidad porque “se sienten bien” y a su parecer “no necesitan medicamentos”. 

    Sin embargo, sea que lleves mucho o poco tiempo con el diagnóstico, te convendrá saber en qué consiste la hipertensión arterial, sus causas, cuáles son sus principales síntomas y qué podrías esperar a corto, mediano y largo plazo.

     Qué signos y síntomas tienen quienes padecen presión arterial alta

     

    La respuesta a esta pregunta puede parecer sorprendente para algunos, pero una persona con hipertensión arterial puede no sentir nada en absoluto, y ese es el caso en la mayoría de los pacientes.

    Un joven puede padecer de hipertensión y no tener un solo síntoma sino cuando la enfermedad ha causado estragos en su organismo y no hay vuelta atrás. 

    Pero, ¿por qué algunas personas con hipertensión arterial sufren de episodios alarmantes que los llevan a una sala de emergencias? 

    Para responder a la pregunta de manera más completa debemos diferenciar entre hipertensión arterial y crisis hipertensiva. 

    Mientras que la hipertensión arterial se refiere a una cifra elevada sostenida en el tiempo, la crisis hipertensiva es un período de tiempo o episodio en el que las cifras de presión arterial aumentan más allá de lo que el organismo puede tolerar sin causar síntomas.

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    Si bien la crisis hipertensiva puede causar palpitaciones, coloración rojiza de la piel, agitación, dolor en el pecho, dificultad para respirar, y otros síntomas, estos episodios no ocurren en todos los pacientes. 

    De hecho, muchos pueden llegar a cifras alarmantes y potencialmente mortales sin sentir nada en absoluto (1).

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     ¿Cuáles son las causas de la hipertensión arterial?

     

    Los libros de fisiología médica nos muestran que los vasos sanguíneos están todos entrelazados en un sistema circulatorio cerrado y hermético. 

    A pesar de tener contacto con todos los tejidos, la sangre transita por espacios limitados, sea por una pared gruesa o una delgada membrana de una sola célula (2). 

    Es por ello que los vasos sanguíneos se pueden asemejar a tuberías de paredes flexibles y, en lo que respecta a la presión arterial, funcionan de manera similar. 

    Por eso, una de las causas más comunes del aumento de la presión arterial es el aumento del volumen de la sangre. Otra causa es la reducción del espacio disponible, ya que las arterias tienen una capa muscular y se pueden comprimir, reduciendo la luz del vaso sanguíneo.

    Si aumenta el volumen de sangre, aumenta la presión, y lo mismo ocurre si las paredes se comprimen y se disminuye el espacio por donde la sangre debe circular.

    Por ello, la hipertensión puede ser producto de varios factores, principalmente estos dos:

    • Vasoconstricción: La contracción involuntaria de la capa muscular de los vasos sanguíneos, que comprimen las arterias y aumentan la presión arterial.
    • Hipervolemia: El aumento de volumen de sangre transitando por las arterias, las cuales tienen el mismo espacio disponible para la circulación.

    Sin embargo, nadie es capaz de controlar ninguno de estos dos factores, y cuando cambian, esto no ocurre de forma aislada. 

    En muchos casos, el estrés, el miedo y las emociones fuertes activan una rama del sistema nervioso llamado simpático, la cual se encarga de preparar al cuerpo para un posible escape. 

    Parte de lo que hace el sistema nervioso simpático es aumentar la frecuencia cardíaca y causar vasoconstricción.

    Por otro lado, existen muchas enfermedades que cursan con hipervolemia, entre las cuales está la insuficiencia cardíaca, la cirrosis hepática y la insuficiencia renal. 

    En estas enfermedades, la causa de la hipertensión puede tener un origen metabólico o mecánico, pero en cualquier caso siempre se reduce a lo mismo: o aumenta el volumen de sangre o disminuye el espacio disponible en los vasos sanguíneos.

    Más importante aún, aumentar el consumo de sal aumenta la cantidad de sodio en la sangre y arrastra más agua hacia los vasos sanguíneos, aumentando el volumen de sangre. Es por eso que la sal es siempre señalada como una causa de hipertensión.

    En ocasiones, la causa de la hipertensión arterial es tan compleja que no puede señalarse de forma precisa. En otras ocasiones, es posible solucionar un problema de salud y acabar por completo con la hipertensión arterial.

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      ¿Por qué es importante prevenir la hipertensión arterial?

     Tipos de Hipertensión

     

    Ante ello, la comunidad médica ha decidido dividir esta entidad en dos grandes ramas:

    > Hipertensión primaria

     

    Es también llamada hipertensión esencial o idiopática. 

    La característica de este tipo de hipertensión es que aparece en individuos que por lo general están sanos y no esperarían tener cifras de presión arterial elevadas. 

    No se conoce con exactitud la causa, así que no es posible erradicarla de forma tan sencilla. 

    Aunque parezca un misterio médico, la verdad es que la mayoría de los pacientes sufren de hipertensión primaria o esencial, y el problema surge por una mezcla de muchos factores: dieta, ejercicio, metabolismo, genética, entre otros (3).

    > Hipertensión secundaria

     

    El término “secundaria” se refiere a “causada por”, de forma que la hipertensión secundaria es causada por una enfermedad de base, y suele mejorar cuando se soluciona el problema. 

    Por ejemplo, muchas enfermedades renales causan hipertensión ya que el riñón es el lugar donde el organismo mide la presión arterial y libera sustancias para nivelarla. 

    El responsable de esta función es una estructura en el riñón llamada aparato yuxtaglomerular, y cuando pierde sus funciones, la presión arterial aumenta y el cuerpo es incapaz de hacer algo al respecto (4).

     Prevención: Algo que no hay que olvidar

     

    Como venimos señalando, las causas son variadas y dependen de cada uno de nosotros. Los síntomas pueden no existir. Pero las consecuencias son generalmente muy severas, aunque muchos tienden a restarles importancia porque son a largo plazo.

    Al igual que una caída de agua natural tiene la fuerza de romper o moldear las rocas donde impacta, la sangre que circula puede ir dañando o destruyendo nuestros órganos internos poco a poco y sin darnos cuenta. 

    El cuerpo intenta adaptarse mientras esto ocurre, y por eso quizá no nos demos cuenta de que estamos perdiendo la visión, de que el riñón está dejando de funcionar, y de que el corazón se está haciendo cada vez más débil. 

    Por eso, no esperemos síntomas graves y preocupantes para comenzar a hacer algo al respecto. Si has sido diagnosticado o tienes sospecha de que sufres hipertensión, busca la ayuda que sea necesaria y resuelve el problema cuanto antes. Los medicamentos no agravan tu hipertensión sino al contrario, te ayudan a controlarla y evitan complicaciones.

    También puedes permitirte un momento de reflexión para evaluar qué aspectos de tu vida están causando la hipertensión. En muchos casos, comer más sano, evitar excesos, y hacer ejercicio puede tener un efecto muy positivo, especialmente cuando el problema está apenas comenzando.

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    Por eso, ante la hipertensión arterial es bueno tomar una posición de prevención. 

    Porque, en la mayoría de los casos, siempre hay una consecuencia que prevenir, incluso en etapas avanzadas de la enfermedad.

    Espero que te haya gustado. 

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