Beneficios del Omega 3 para tu Cerebro: el mejor neuroprotector natural

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omega 3 para el cerebro

El tener altas concentraciones de ácidos grasos Omega-3 en la sangre ha demostrado proporcionar diversos beneficios al cerebro y a todo el sistema nervioso.

A través del consumo de Omega-3, las capacidades cognitivas afectadas por la edad y por patologías crónicas pueden mejorarse, disminuyendo la sintomatología presentada.

Tal como si fuese el ordenador de abordo de un coche, el cerebro es el que decide y regula todas las acciones del cuerpo humano. Desde realizar un simple movimiento como cerrar los ojos a realizar movimientos más complejos como correr.

Pero también posee la capacidad de realizar un pensamiento abstracto que ayuda al ser humano a superar los obstáculos del día a día. Sin embargo, las funciones del cerebro no terminan ahí.

Para dejarlo bien claro, el cerebro es el encargado de mandar todos los impulsos eléctricos que, a través de una u otra estructura, realizarán una actividad final, ya sea un movimiento físico, un pensamiento, un cálculo, etc.

Por esta razón, vigilar la salud neurológica es indispensable para poder tener una vida a niveles óptimos y esto se puede realizar simplemente mediante la práctica de una buena nutrición diaria.

La bibliografía médica expone que el sistema nervioso está formado principalmente por tejido graso. Entonces, es lógico pensar que la administración de buenos ácidos grasos a través de la dieta ayudará a mantener su funcionalidad.

El ácido graso poliinsaturado Omega 3 es uno de estos elementos, siendo respaldado por numerosos estudios clínicos, especialmente en el ámbito del sistema nervioso.

Este juega un papel fundamental en la formación del cerebro, las células nerviosas y las sinapsis neuronales, además de tener un efecto protector contra la neuroinflamación.

Según mucha de la bibliografía existente en este momento, este elemento graso podría ser el encargado de evitar la aparición o evolución de enfermedades psiquiátricas como la ansiedad, depresión, conductas agresivas o la esquizofrenia, reducir las crisis epilépticas, proteger contra la demencia, enfermedad de Alzheimer y Parkinson, entre muchas otras.

Aquí se presenta una lista con algunos de los beneficios que conlleva la inclusión de los ácidos grasos Omega-3 a la dieta diaria del ser humano actual.

Tabla de Contenido
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    Los beneficios del Omega-3 en los trastornos psiquiátricos

     

    Desde hace muchos años se ha venido estudiando la asociación de este elemento nutricional con la prevención y control de ciertas patologías y trastornos de la psiquis en diferentes grupos de personas con distintas edades, profesiones y situaciones de vida en general.

    > Comportamiento agresivo

     

    Para mencionar algunos, en el año 2004 se publicó un estudio realizado entre el 1990 y 1993 donde se relacionó la ingesta de altas dosis de DHA y pescados ricos en ácidos grasos Omega-3 con una menor probabilidad de presentar comportamientos hostiles y agresivos en adultos jóvenes (1).

    Científicos consideran que el déficit temprano de DHA y EPA está asociado con bajos niveles de serotonina, los cuales podrían ocasionar un desarrollo poco óptimo de los sistemas de neurotransmisores regulados por el sistema límbico y la corteza prefrontal. Este defectuoso desarrollo conllevaría a ciertas irregularidades en el comportamiento (2).

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    > Depresión

     

    Estudios han podido demostrar que pacientes mayores de 60 años con síntomas depresivos tenían niveles sanguíneos bajos de Omega-3 y altos de Omega-6 (3).

    Grandes revisiones bibliográficas también exponen la estrecha relación que tienen los ácidos grasos Omega-3 con los efectos positivos en el tratamiento de la depresión mayor (4, 5).

    En el año 2002 se realizó un estudio en 70 pacientes con depresión activa a pesar de estar recibiendo el tratamiento convencional adecuado (6).

    Los pacientes fueron separados en grupos, a los cuales se les administraron distintas dosis de EPA (1, 2 o 4 g) al día por 12 semanas consecutivas sin cambiar su medicación convencional. El grupo de pacientes que recibió dosis de 1 g diariamente fue el que presentó más cambios positivos en relación a los síntomas depresivos.

    > Desorden bipolar

     

    Otro trastorno relacionado al Omega-3 como tratamiento alternativo ha sido el desorden bipolar.

    Hace más de dos décadas se realizó un estudio donde se comparó la administración de 9,6 g diarios de Omega-3 con la del aceite de oliva como placebo en 30 pacientes con el trastorno. El grupo estudiado presentó mejorías a corto plazo y toleró bien la administración del ácido graso (7).

    Desde entonces, muchos estudios se han realizados utilizando dosis más bajas y controladas, evidenciando efectos beneficiosos similares en este tipo de pacientes psiquiátricos (8, 9).

    > Esquizofrenia

     

    Con respecto a la esquizofrenia, se notó que pacientes con la patología presentaban un desbalance anormal en el metabolismo de los ácidos grasos poliinsaturados, llevando a la realización de numerosos estudios para comprobarlo.

    En el año 2001, se publicaron los resultados de una investigación basada en la administración de dosis de EPA y DHA en pacientes esquizofrénicos bajo tratamiento convencional activo, la cual reveló efectos positivos (10).

    Resultados similares fueron observados en otros estudios posteriores (11).

     El Omega-3 y su asociación con la preservación de la memoria y la función cognitiva

     

    Uno de los factores más preocupantes relacionados con el avanzar de la edad es la pérdida progresiva pero continua de las facultades cognitivas, especialmente de la memoria. Afortunadamente, numerosos estudios dan un rayo de esperanza a través del Omega-3.

    > Alzheimer

     

    Los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 son cada vez más propuestos como suplementos nutricionales capaces de reducir el riesgo de deterioro cognitivo, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.

    Diversas revisiones bibliográficas se han realizado con el objetivo de demostrar esta relación y apoyar la realización de más estudios al respecto.

    Estudios demuestran lo anteriormente expuesto, concluyendo que la ingesta regular de Omega-3 tiene un papel protector en la función cognitiva, pudiendo prevenir patologías de este tipo especialmente en adultos mayores, más no limitados a estos (12, 13, 14).

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    > Memoria

     

    En el año 2006 se publicó un estudio donde 21 pacientes con disfunción cognitiva leve, 10 pacientes con lesiones cerebrales orgánicas y 8 pacientes con enfermedad de Alzheimer fueron evaluados previo y posterior a la administración diaria de 240 mg de ácido araquidónico y DHA o 240 mg de aceite de oliva en el grupo placebo (15).

    Al final de la investigación se evidenció la mejoría significativa de la memoria, tanto inmediata como tardía, y la capacidad de atención de la mayoría de los pacientes.

    Otro estudio clínico fue llevado a cabo en 19 clínicas de Estados Unidos en el año 2010, donde se estudió un total de 485 individuos igual o mayores de 55 años de edad con sintomatología cognitiva leve asociada a la edad. Se les administraron diariamente 900 mg de DHA o un placebo por 24 semanas consecutivas (16).

    El estudio finalizó con la mejoría de las capacidades de aprendizaje y memoria del grupo estudiado, recomendando el uso de estos ácidos grasos para contrarrestar el avance de la vejez cognitiva. Resultados similares se obtuvieron posteriormente en otros estudios (17).

     Ácidos grasos Omega-3 y su capacidad neuroprotectora en la enfermedad de Parkinson

     

    Recientes estudios han demostrado el efecto protector que posee el Omega-3 en numerosos desórdenes del sistema nervioso central, incluyendo a la enfermedad de Parkinson.

    Investigaciones han promovido el uso de este elemento en la estrategia neuroprotectora o modificadora de la enfermedad para retrasar la aparición de los síntomas (18, 19).

    En el año 2017, científicos iraníes llevaron a cabo una investigación en 60 pacientes con enfermedad de Parkinson. Estos fueron asignados aleatoriamente a 2 grupos de 30 pacientes cada uno, donde un grupo recibió 1000 mg de Omega-3 más 400 IU de vitamina E, mientras que el otro recibió un placebo (20).

    Después de 12 semanas, se evidenciaron efectos favorables tanto a nivel de la sintomatología motora como de los parámetros sanguíneos seleccionados en el grupo sometido al Omega-3.

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    Sinceramente, no sé a ti, pero a mi me parece extraordinario el rol que juegan los Omega 3, concretamente el EPA y DHA, en la salud de nuestro cerebro.

    Es importante también no superar la dosis máxima de 3 g al día, mencionada en gran parte de la bibliografía utilizada en este post, haciendo énfasis al mismo tiempo en que los estudios que decidan utilizar dosis de Omega 3 superiores necesitan de apoyo profesional para evitar posibles complicaciones y así obtener los mejores resultados. Y, por supuesto, elige siempre un buen suplemento. 

    Espero que este post te sirva de ayuda.

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