Omega 3 y sus beneficios en enfermedades metabólicas

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Enfermedades metabólicas como las dislipidemias, la diabetes mellitus tipo 2 o el hígado graso no relacionado al consumo de alcohol se producen, principalmente, por factores externos como la mala nutrición.

Estudios demuestran que el Omega-3 ayuda a regular satisfactoriamente los procesos metabólicos, previniendo y tratando este tipo de patologías.

Suele ser habitual para muchas personas referirse al metabolismo como algo que únicamente sirve para disminuir o aumentar de peso. Son pocas las que verdaderamente saben que el metabolismo del cuerpo humano va mucho más allá de ser solamente un regulador del peso corporal.

Cada día, en nuestro interior, son millones las operaciones que se realizan para cumplir con las funciones de cada órgano y sistema. En estas, el metabolismo tiene una función muy importante.

En el lenguaje médico, metabolizar no es más que tomar algo y hacerlo más pequeño para poder ser usado. Este proceso es necesario porque muchos de los nutrientes que nosotros ingerimos mediante la dieta vienen en un estado y con características no compatibles con las células que van a absorberlos.

Debido a esto, diversas enzimas, proteínas estructurales y otros elementos existen para degradar los nutrientes en unos más pequeños que puedan ser usados.

La velocidad de este proceso metabólico es distinta en cada ser humano, pudiendo ser también acelerada o disminuida mediante cambios en la dieta, ejercicio físico, rutinas diarias, entre otras medidas.

Habiendo dicho esto, las enfermedades metabólicas, y otras relacionadas al tema, no son más que patologías que afectan los órganos y sistemas que regulan el proceso metabólico.

Estas pueden ser producidas por numerosas razones; sin embargo, las más comunes se relacionan con una nutrición inadecuada la cual afecta todos los procesos mencionados anteriormente, finalmente deteriorando el órgano o sistema principal de la patología.

Ejemplos de esta etiopatogenia; la diabetes mellitus tipo 2, dislipidemias, el hígado graso relacionado al consumo de alcohol, entre otras.

Por esta razón, muchos médicos y expertos toman tanto en cuenta la nutrición, ya sea mediante dieta o suplementación.

Es importante obtener todos los nutrientes necesarios para que estos procesos metabólicos se den de la mejor manera posible para que las demás funciones corporales se den igual de bien.

Uno de los elementos estudiados para lograr estas funciones de manera óptima es el ácido graso Omega-3, presente en muchos aceites naturales e indicado desde hace muchos años como un elemento que no puede faltar en nuestras vidas.

Aquí se presenta una lista con sus beneficios para prevenir y tratar ciertas enfermedades metabólicas que afectan al ser humano actual.

Tabla de Contenido
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     El Omega-3 puede considerarse beneficioso para la diabetes mellitus tipo 2

     

    Un estudio clínico realizado en el año 2013 y publicado en el “Singapore Medical Journal” evidenció que la suplementación con ácido eicosapentaenoico (EPA) purificado en pacientes con DM tipo 2 puede ser beneficiosa para controlar esta patología (1).

    67 pacientes diabéticos con sobrepeso, de los cuales sólo 32 recibieron el suplemento, fueron seleccionados para la realización del estudio que duró 3 meses.

    Los parámetros utilizados para el estudio incluyeron niveles de glucemia en ayuna, insulina basal, hemoglobina glicosilada (HbA1c) e índices de sensibilidad a la insulina.

    Posterior a los 3 meses, los pacientes que recibieron el suplemento lograron mejorar los niveles de todos los parámetros estudiados.

    Otro estudio clínico similar se basó en la suplementación de Omega-3 por 10 semanas a 44 pacientes afectados con DM tipo 2 para determinar su acción en la resistencia y sensibilidad a la insulina y en el metabolismo de glucosa y lípidos (2).

    El grupo que recibió 4 gramos al día de Omega-3 en pastillas obtuvo una reducción significativa de estos parámetros en comparación con el grupo placebo.

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    Debido a la poca información que hay acerca de los efectos del Omega-3 en patologías renales crónicas, especialmente en la nefropatía diabética, científicos publicaron en el año 2016 (3), un estudio basado en 344 pacientes con DM tipo 2, los cuales tenían historia (año y medio aproximadamente) de suplementación con ácidos grasos Omega-3 para el manejo de la hipertrigliceridemia. 

    Aproximadamente el 75% de estos pacientes tenían asociada hipertensión arterial .

    Se realizaron 2 grupos: los que tomaban una suplementación diaria por debajo de los 4 gramos y los que tomaban 4 gramos de esta al día.

    Al finalizar el estudio, los pacientes sometidos a mayores concentraciones de Omega-3 mostraron los mejores resultados en cuanto a la preservación de la función renal.

     Ácidos grasos Omega-3 contra las dislipidemias

     

    Expertos estadounidenses estudiaron el uso del Omega-3 como monoterapia o en combinación con estatinas en el manejo de las dislipidemias (4).

    Dentro de esta revisión, el estudio EVOLVE mostró resultados positivos al usar el Omega-3 en pacientes con hipertrigliceridemia y niveles bajos de colesterol HDL ya sea solo o combinado con el tratamiento convencional con estatinas. Su uso se mostró seguro y tolerable para los pacientes (5).

    Un estudio similar evidenció que la administración de ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 por 1 año a 59 pacientes con patología coronaria e hipertrigliceridemia persistente tratados con simvastatina (10-40 mg diarios) redujo principalmente los niveles de triglicéridos (6).

    El grupo al que se le administraron 2 g de Omega-3 dos veces al día obtuvo la disminución de los niveles de triglicéridos en un 20-30% y de colesterol VLDL en un 30-40% en comparación con el grupo placebo.

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     El Omega-3 mejora el hígado graso no relacionado al consumo de alcohol

     

    En el año 2008, científicos italianos tomaron 40 pacientes con enfermedad del hígado graso no relacionada al consumo de alcohol y los dividieron en 2 grupos. Un grupo recibió la dieta recomendada para la patología más 2 g al día de ácidos grasos Omega-3, mientras que el otro grupo sólo recibió la dieta (7).

    Al cabo de 6 meses, los niveles de aminotransferasas hepáticas, factor de necrosis tumoral alfa y los índices de resistencia a la insulina disminuyeron en el grupo que recibió el Omega-3, además de obtener una regresión parcial del hígado graso a diferencia del otro grupo de pacientes que no presentó ningún cambio positivo.

    Una investigación similar se realizó en el año 2015 con 78 pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, los cuales fueron divididos en 2 grupos: uno recibió 50 ml de Omega-3 diariamente y el otro recibió un placebo (8).

    Después de 6 meses de estudio, los niveles de enzimas hepáticas, triglicéridos, colesterol total, proteína C reactiva, malondialdehído, colágeno tipo IV y pro-colágeno tipo III fueron disminuidos significativamente. Histológicamente, también hubo mejorías a nivel hepático.

    Bien, pues repasados los distintos estudios relacionados con las enfermedades metabólicas que hemos seleccionado es evidente que los ácidos grasos Omega-3 juegan un papel clave e incluirlos a diario en tu alimentación favorecerá positivamente los distintos procesos metabólicos, independientemente cual sea tu patología. 

    Y la mejor manera de conseguir las cantidades adecuadas es a través de la suplementación. Eso sí, asegúrate de que sea un buen producto.

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