El Omega-3 en el embarazo y la lactancia materna

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omega 3 para el embarazo y lactancia

Tanto el embarazo como la lactancia materna son períodos de la vida muy especiales, no sólo para la mujer, sino también para los hijos.

Estudios demuestran que la inclusión del Omega-3 en estas fases de la vida promueven el correcto desarrollo del ser humano y evitan posibles complicaciones.

El embarazo es conocido como el milagro de la vida y la verdad que lo es. Básicamente, un nuevo ser humano se crea dentro del vientre de la madre.

Pero para llevar a cabo esto de la mejor manera posible es necesario practicar una nutrición y un estilo de vida adecuados, manteniendo niveles óptimos de bienestar físico y mental.

Se presta tanta atención al proceso del embarazo porque todo lo que la madre haga afectará al bebé o los bebés que lleva consigo.

Debido a esto, numerosos han sido los médicos, científicos y expertos que han dedicado años de sus vidas para estudiar y demostrar cuáles son los mejores nutrientes para consumir en esta etapa.

Con esto en mente, de acuerdo a múltiples estudios, los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 son unos de los mejores elementos para incluir en la nutrición diaria de las mamás antes y durante embarazo y en el período de lactancia.

Ya sea mejorando la salud de la madre como asegurando el buen desarrollo del bebé, estos ácidos grasos son capaces de hacer maravillas.

¿Lo mejor de esto?

El bebé no sólo se va a beneficiar del Omega-3 durante su estadía en el vientre materno, sino también cuando salga a la vida externa a través de la lactancia materna.

Sí, es correcto.

Este elemento es capaz de mezclarse con la leche materna, nutriendo, junto a otros elementos, al bebé recién nacido y también al que ya tiene unos meses de edad. 

Sin duda alguna, los efectos que posee la inclusión de los ácidos grasos Omega-3 en la nutrición diaria del ser humano actual son impresionantes.

Aquí se presenta una lista con algunos de los beneficios que conlleva esta inclusión.

Tabla de Contenido
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    Los ácidos grasos Omega-3 son capaces de reducir el riesgo de preeclampsia

     

    Recientes estudios han demostrado la relación inversa que hay entre los niveles sanguíneos de la mujer embarazada, especialmente en los eritrocitos ubicados en la placenta, y el riesgo de desarrollar preeclampsia.

    Una teoría explica que los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 ayudan al desarrollo placentario a través de la regulación del estrés oxidativo, angiogénesis y procesos inflamatorios, influenciando positivamente en el estado del feto.

    En varias investigaciones y revisiones bibliográficas se ha demostrado esta teoría, analizando los niveles sanguíneos de DHA y EPA tanto en mujeres embarazadas con preeclampsia como en mujeres embarazadas normotensas, recordando la importancia de incluir el Omega-3 en la dieta de las mujeres grávidas (1, 2, 3).

    El Omega-3 y su uso en la diabetes gestacional

     

    Los efectos beneficiosos de este elemento graso en la regulación de la DM tipo 1 y 2 ya son bien conocidos por la comunidad científica, pero también sus efectos en la prevención de la diabetes gestacional.

    Estudios demuestran lo anteriormente expuesto, mejorando no solo la homeostasis de la glucemia y la resistencia a la insulina, sino también los niveles de triglicéridos, colesterol VLDL y HDL de las pacientes (4, 5).

     Un mejor desarrollo nervioso del bebé gracias al Omega-3

     

    Los ácidos grasos son indispensables para la salud a nivel celular, pero especialmente para el bienestar y correcto desarrollo del sistema nervioso y todas sus extensiones. Si se tiene en cuenta que el cerebro termina de crecer a los pocos años de nacido, la inclusión del Omega-3 en la nutrición durante el embarazo y la lactancia se vuelve fundamental.

    Resultados de distintos estudios indican que la administración de dosis ricas en Omega-3 durante estos dos períodos ayudaría a los infantes a tener un mejor desarrollo de su agudeza visual y sus funciones cognitivas (6, 7, 8, 9, 10, 11).

    Se pudo comprobar que los hijos de madres suplementadas con ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 (entre 1 y 3 gr al día) obtuvieron puntuaciones mayores en los tests de procesamiento mental, desarrollo psicomotor, coordinación ojo-mano y agudeza estereoscópica. Además, durante los años de preescolar, estos tuvieron mejores capacidades de aprendizaje y un mayor rendimiento académico.

    Además, también se pudo demostrar una relación directamente proporcional con respecto a los niveles sanguíneos de Omega-3 o su administración nutricional con el desarrollo de la retina en infantes.

     El Omega-3 es capaz de reducir el riesgo de que los bebés desarrollen alergias en el futuro

     

    Mucha de la investigación reciente ha centrado su atención en las propiedades beneficios del Omega-3 para el sistema inmunitario. Claramente, los niños no pasan desapercibidos.

    Un estudio realizado en el año 2009 y publicado en la revista “Acta Paediatrica” demostró la disminución del riesgo de desarrollar alergias en lactantes menores debido al consumo de Omega-3 por parte de la madre (12).

    145 mujeres embarazadas afectadas por alergias, o que tenían un esposo o hijo previo afectados por alergias, fueron sometidas a suplementación con 1,6 g de EPA y 1,1 g de DHA o un placebo desde la semana 25 del embarazo hasta los 4 meses de lactancia materna.

    Los resultados demostraron un descenso en el riesgo de alergias a la comida y eccema asociado a IgE durante el primer año de vida de los infantes. Otros estudios similares obtuvieron resultados igual de significativos (13).

     Reducción del riesgo de padecer depresión post-parto a través del Omega-3

     

    El desarrollo de desórdenes depresivos durante y posterior al parto está asociado a una significativa morbilidad maternal. Si bien el uso de fármacos antidepresivos es común en los embarazos, los estudios han demostrado que pueden tener repercusiones negativas en la salud neuronal de los infantes.

    Por esta razón, la suplementación con Omega-3 ha emergido como parte de la estrategia para prevenir este tipo de desórdenes (14, 15, 16).

    Estudios han demostrado que no sólo la deficiencia de estos ácidos grasos puede llevar al desarrollo de la depresión, sino que su inclusión nutricional puede también prevenirla, siendo esencial en algunos casos de mujeres embarazadas.

    Como puedes observar, y así lo hemos tratado a lo largo de este post, el Omega 3 juega un rol fundamental para preservar la salud de la mamá durante y después del embarazo y para asegurar el buen desarrollo y el bienestar del bebé.

    Es muy importante conocer qué niveles tiene la mamá desde el inicio y aportar cuanto sea necesario, es algo que todo ginecólogo debería valorar y tener en cuenta.

    Si estás embarazada o tu pareja lo está, te animo a que sigas informándote, consultes con un profesional de confianza y comiences a tomar un buen suplementos pues será clave para tu bebé, para ti y marcará diferencias.

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