El Omega-3 y sus beneficios para la piel

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omega 3 para la piel

Los ácidos grasos Omega-3 contribuyen con muchos de los procesos que se dan en la piel, proporcionándole gran parte del apoyo nutricional que tanto necesita.

Realizar cambios nutricionales e incrementar tus niveles de Omega 3 en el organismo podría ser la clave para mejorar tus problemas dermatológicos definitivamente.

La piel es uno de los órganos más extensos del cuerpo humano, representando la primera barrera de defensa en contra de los dañinos elementos provenientes de un medio ambiente cada vez más contaminado, los cuales pueden alterar el funcionamiento de todo el organismo.

Además de su potente acción protectora, sus características estéticas representan una importante parte de la belleza humana externa, siendo, además, un reflejo de lo que pasa en el interior del cuerpo.

En el aspecto de la piel nos fijamos inevitable e inconscientemente cuando nos encontramos con alguien y la falta de luminosidad y “efecto de piel radiante” puede afectar nuestra imagen positiva o negativamente. Es algo que nos preocupa y debemos buscar soluciones.

La buena noticia es que científicos y expertos en busca de esas posibles soluciones dermatológicas, han dedicado muchos años a la investigación de los mejores y más potentes elementos naturales para combatir todas aquellas afecciones que no sólo son capaces de producir cierto grado de incomodidad social, sino que también pueden poner en peligro la salud del individuo en general.

Entre estos elementos, las grasas constituyen un papel muy importante en la fisiología de la piel, ocupando funciones antiinflamatorias, termorreguladoras, lubricantes, de soporte, elasticidad, hidratación y de homeostasis tanto a nivel de la dermis como de la epidermis.

Dentro de estos mediadores lipídicos, los ácidos grasos Omega-3 contribuyen con muchos de los procesos que se dan en los compartimientos de la piel, proporcionándole gran parte del apoyo nutricional que tanto necesita (1).

La suplementación con ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 (EPA y DHA) ha demostrado ser una promesa terapéutica en el manejo de un gran número de condiciones inflamatorias de la piel, siendo capaz de alterar la producción de elementos lipídicos como los eicosanoides, docosanoides y endocannabinoides (2).

Estos últimos factores lipídicos juegan un papel muy importante en la homeostasis mecánica (equilibrio interno) relacionada a la salud e integridad cutánea.

También son capaces de mediar los eventos inflamatorios desarrollados en respuesta a ciertos agentes medioambientales como la exposición a los rayos ultravioleta y a algunos desórdenes inflamatorios y alérgicos, incluyendo la psoriasis y la dermatitis atópica (3).

A continuación, se presenta un listado con varios de los beneficios que los ácidos grasos Omega-3 le proporcionan a la piel para prevenir y tratar ciertas patologías dermatológicas capaces de afectar al ser humano actual.

Tabla de Contenido
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    El Omega-3, los rayos ultravioletas y sus propiedades anti-cancerígenas

     

    Como fue mencionado anteriormente, los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 son capaces de modular los procesos antiinflamatorios de la piel.

    Sin embargo, diversos estudios también han demostrado sus propiedades en relación a la influencia positiva que tiene sobre el estrés oxidativo. 

    Esto se vuelve muy beneficioso cuando se trata de proteger la piel del daño producido por los rayos ultravioleta (UVA).

    Este tipo de radiación es bien conocido por su relación con el daño inducido directamente al ADN humano y el aumento del riesgo de desarrollar cáncer de piel.

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    Un estudio realizado en el 2003 puso a prueba a 42 individuos saludables, administrandole 4 gramos diarios de Omega-3 purificado (EPA) o ácido oleico por 3 meses.

    Al final se pudo evidenciar una disminución en los parámetros del estrés oxidativo y en el riesgo de desarrollo de cáncer de piel relacionado a los rayos UVA (expresión carcinogénica), además de incrementar la actividad inmunomoduladora local. Otros estudios concordaron en los mismos resultados (4, 5, 6, 7).

    Aparte lo anterior expuesto, la posible actividad antineoplásica generada por los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 ha sido estudiada en diversas investigaciones, identificando su acción sobre numerosos factores moleculares involucrados en el crecimiento celular, apoptosis, invasión y angiogénesis.

    De acuerdo a muchos expertos, el consumo prolongado de este elemento nutricional podría tener un efecto positivo en prevenir la aparición del melanoma maligno, uno de los cánceres más frecuentes en poblaciones Occidentales. Sin embargo, más estudios son necesarios para confirmar esta hipótesis (8, 9, 10).

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     Los ácidos grasos Omega-3 y su rol en las enfermedades inflamatorias de la piel como la dermatitis atópica

     

    Múltiples estudios se han realizado desde los años 90, evidenciando la eficacia de la acción del Omega-3 en patologías de carácter inmunitario como la psoriasis.

    Si bien el consumo de este elemento como suplemento ha sido asociado a mejorías en la sintomatología de esta enfermedad, los resultados son aún inconclusos, necesitando desarrollar más investigaciones en el futuro para obtener resultados más esclarecedores (11, 12).

    Otra enfermedad inflamatoria de la piel estudiada es la dermatitis atópica, patología que está al borde de lo alérgico y lo autoinmune.

    Observando los cambios producidos en la epidermis de los pacientes afectados, se ha evidenciado la presencia de cantidades incrementadas de derivados del ácido araquidónico (AA), lo cual origina un comportamiento anormal por parte de los eicosanoides.

    Se cree que los ácidos grasos Omega-3 compiten con esos derivados, resultando en un efecto antiinflamatorio y, por ende, mejorando la sintomatología presentada (13, 14).

     Beneficios estéticos del Omega-3

     

    Si bien los ácidos grasos Omega-3 proporcionan efectos beneficiosos a una gran cantidad de enfermedades, sus efectos positivos en relación a la apariencia cutánea también son múltiples.

    Hoy en día, debido a los diversos daños que recibe la piel del ser humano, especialmente de parte de las radiaciones solares, es común ver cada vez más individuos con signos dermatológicos de un envejecimiento prematuro, tales como quemaduras, manchas, eritema, hiperpigmentación, resequedad, inflamación, arrugas, entre otros. Sobre todo en cara, cuello y extremidades superiores.

    A partir de esto, estudios han demostrado que la inclusión de los ácidos grasos Omega-3 a la nutrición diaria proporcionaría un efecto fotoprotector capaz de reducir los factores inducidos por los rayos UVA. (15, 16).

    Estarás conmigo que, tras leer este post, si sufres de problemas en la piel o te preocupa conservar tu salud cutánea será necesario mantener niveles de Omega-3 adecuados. Debes hacerlo a través de tu dieta y/o el uso de un buen suplemento. Es importante recomendar no superar la dosis máxima de 3 g al día.

    Dicho esto, si te decides a consumir dosis de Omega-3 superiores, lo mejor será buscar apoyo profesional en todo momento para evitar posibles complicaciones.

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