La anemia es una enfermedad caracterizada por la existencia de niveles de glóbulos rojos, o eritrocitos, más bajos de lo normal.

Como estas células son las encargadas de transportar el oxígeno hacia todos los tejidos del cuerpo mediante el uso de la hemoglobina, el hecho de que sus niveles se vean reducidos da lugar a una gran cantidad de signos y síntomas clínicos, los cuales, si no son tratados adecuadamente, pueden llevar a severas complicaciones y hasta a la muerte del paciente.

En la práctica clínica, se considera anemia cuando los niveles de hemoglobina son inferiores a 12 g/dL, en mujeres, y a 13 g/dL, en hombres.

Causas de la anemia

Debido a que las causas de la anemia son diversas, en algunas ocasiones, realizar el diagnóstico etiológico de dicha patología puede ser complicado.

Lo más común que se ve en la práctica clínica es que la anemia sea causada por algún déficit nutricional, especialmente de hierro, folatos, vitamina B12 y/o A, que ocurra ya sea por una incorrecta alimentación o por problemas de malabsorción intestinal. Otra causa bastante común es la traumática, como lo son, por ejemplo, los accidentes de tránsito, fracturas óseas, impactos de bala e incluso las operaciones quirúrgicas o los partos, donde se evidencia una pérdida de sangre franca.

Otras causas de la anemia incluyen a las enfermedades infecciosas, tales como la malaria, el SIDA, la tuberculosis y algunas parasitosis intestinales, a ciertas patologías renales, a condiciones inflamatorias como la enfermedad de Crohn y artritis reumatoide, y a enfermedades hereditarias como la anemia de células falciformes o la talasemia.

Además, las anemias pueden ser causadas por alguna afección a nivel de la médula ósea, tales como la leucemia y mielofibrosis, pudiendo tener un origen medicamentoso, autoinmune o neoplásico.

 

 

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Síntomas de anemia

Si bien la sintomatología dependerá de las causas y la severidad de la enfermedad, los signos y síntomas de la anemia que aparecen usualmente responden a mecanismos de adaptación del organismo a los niveles bajos de hemoglobina. Entre ellos podemos ver:

  • Fatiga y/o debilidad.
  • Piel pálida y fría.
  • Dolores de cabeza.
  • Mareos o aturdimiento.
  • Somnolencia.
  • Falta de concentración.
  • Calambres en miembros.
  • Latidos cardíacos irregulares.
  • Dolor en el pecho.
  • Disnea o dificultad para respirar.
  • Cambios de humor o irritabilidad.
  • Disminución de la libido.

Tipos de anemia

Dependiendo del agente causal y de las características celulares de la anemia, los tipos de anemia pueden clasificarse de distintas formas.

Primeramente, las anemias pueden ser agudas, como sucede en los partos o en las fracturas óseas, o crónicas, cuando la pérdida de sangre es poca, pero frecuente, como en los casos de menstruaciones fuertes, afecciones intestinales o patologías sistémicas.

Dependiendo del origen de la misma, la anemia también puede ser adquirida, cuando es un factor, interno o externo, el que produce la condición, o hereditaria, cuando existen desórdenes genéticos desde el nacimiento.

Además, según las características de los glóbulos rojos y la hemoglobina, la anemia se clasifica en microcítica (déficit de hierro, talasemia), normocítica, normocrómica (hemorragias, enfermedad renal, afecciones medulares), y macrocítica (déficit de vitamina B12 y folatos).

Síntomas de anemia en mujeres

El desarrollo de anemia en las mujeres es más frecuente que en los hombres debido a la presencia de menstruaciones mensuales, lo que genera que su hemoglobina sea normalmente 1 a 2 puntos más baja que la de los hombres.

En cuanto a los síntomas, no suelen ser muy distintos a los clásicos, pero sí pueden agravar la situación de una paciente en caso de embarazo o parto.

¿Cómo podemos prevenir la anemia?

La anemia se puede prevenir manteniendo una alimentación adecuada que brinde los nutrientes necesarios como las vitaminas y los minerales antes mencionados. En algunos casos, algunos suplementos para la anemia también son incluidos en la terapéutica.

Además, si se tienen antecedentes personales o familiares de alguna enfermedad que pueda promover la aparición de anemia, es recomendable hacer chequeos médicos de rutina para evitar complicaciones.

¿Cuándo debemos acudir al médico?

Cuando se tenga alguno de los signos y síntomas aquí señalados, se recomienda consultar con un médico, ya que podría tratarse de esta u otra patología, y es este quien podrá explicar cómo prevenir la anemia.

Además, en toda situación donde se esté perdiendo sangre de manera incontrolable o se presenten complicaciones de alguna enfermedad que tienda a disminuir los niveles de glóbulos rojos y hemoglobina, acudir al médico es lo más lógico.

Conclusiones sobre la anemia

La anemia continúa siendo un problema de salud capaz de afectar seriamente la calidad de vida de los pacientes, pero que puede ser prevenida tomando en cuenta sencillas recomendaciones. Es importante recordar que nuestra salud no depende solo de lo que pasa afuera de nuestro cuerpo, sino también de lo que sucede adentro.

 
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